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Para triunfar, hay que arriesgarse: Castillo Metals

Omar García y Eduardo Castillo, de Castillo Metals, pueden estar orgullosos de su negocio propio; o de estar en la delantera en el campo del reciclaje; y hasta de ser de los pocos que sobreviven en un campo regulado por la ley en el que muchos fracasan. Sin embargo, lo que más les satisface es que diariamente ayudan a muchas personas a ganar algún dinero para pasar el día.

Cada mañana, cuentan, unos 200 clientes –desde amas de casa que reciclan latas en sus barrios hasta personas sin hogar que viven como recolectores en vertederos y calles– llegan a Castillo Metals para dejar su carga a cambio del dinero con el que comerán o sostendrán a sus familias. A este volumen de material reciclable se le une lo que Castillo Metals acopia de clientes industriales en distintos puntos de la Isla.

Omar y Eduardo fueron parte de GC Reciclaje, una empresa propiedad de trabajadores en Humacao dedicada al acopio y venta de materiales reciclables. Omar era supervisor y Eduardo estaba en el área de operaciones de piso para manejo de metales. “Vimos que el área de metales tenía espacio para desarrollarse”, recuerda Eduardo. En el camino, ambos salieron de GC para otros trabajos. Pero no olvidaron lo aprendido en GC ni la satisfacción de ser parte de un proyecto como socios de negocio, no empleados. “Todo lo que somos y sabemos se lo debemos al grupo”, insiste Omar.

Eventualmente decidieron unirse para montar su propia empresa. “Lo veíamos difícil, cuesta arriba. Pero hay que proponerse metas para crecer”, dice Eduardo. Fue así como dejaron sus trabajos para iniciar la aventura. “Vendimos nuestros carros y todo lo que teníamos para sacar dinero”, admite. Con el apoyo y la inversión de un empresario de Humacao, Héctor Rodríguez, empezaron Castillo Metals.

Al principio manejaron el recogido de metales para GC Reciclaje, pero cuando GC cerró operaciones aprovecharon el espacio y los contactos ya establecidos para impulsar Castillo Metals. La clientela siguió llegando, pues nadie más ofrecía el servicio. Actualmente emplean a 25 personas — “todos de Humacao, porque aprendimos de GC que hay que apoyar a nuestra comunidad para que todos se beneficien”, recalca Omar.

“Empezamos como centro de acopio para el área este. Ahora tenemos clientes industriales de otros lugares; algunos traen los materiales y a otros se los recogemos en sus plantas. Exportamos metales para fundición en China, Corea, India y Estados Unidos. Estamos entrando en el proceso de reciclar cartón y otros materiales“, abunda.

No ha sido fácil, advierten. Además de ser trabajoso el proceso de limpiar y procesar los metales, tienen que educar sobre la ley que aplica al reciclaje de metales y manejar los prejuicios de quienes piensan que es un negocio sucio. “Nosotros no compramos materiales sospechosos. Seguimos los protocolos establecidos por ley y rendimos nuestros informes como es”, subraya Omar.

A pesar de las complicaciones, se mantienen optimistas. “Si tú sabes lo que quieres hacer, no le des mucha vuelta. Tienes que intentarlo. Si no te sale, pues tratas de otra manera. Hay que arriesgarse. Nosotros decidimos arriesgarnos, y nos fue bien. No hay que tenerle miedo”, resume Omar.

NOTA: Esta sección reseña historias que ilustran cómo es posible echar pa’lante. Para más información sobre las mismas y las herramientas disponibles, o para compartir su historia, visite www.echarpalante.com.

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