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Árbola vuelve a nacer

Una cosa es diseñar el negocio de tus sueños y sacrificarte con optimismo hasta lograrlo. Otra cosa es tener que hacerlo dos veces. Eso le pasó a Mariangely Núñez Fidalgo, fundadora de Árbola, el Huerto del Chef.

Árbola es una empresa agrícola que produce lechugas y otros vegetales de hoja para restaurantes y tiendas de comida gourmet. Usa la tecnología de hidropónicos, que es crecer las plantas dentro de un vivero sobre mesas, con un sistema de riego que les lleva todos los nutrientes, sin necesidad de tierra.

Seis años le tomó a Núñez levantar el negocio. Tenía mucha experiencia en el campo de la publicidad y ninguna en la agricultura, así que primero tomó cursos, hizo contactos y se preparó bien. Luego, todos los detalles de gestionar el negocio: plan de negocios, propuestas, permisos. Mil detalles técnicos, como el montaje de una planta solar para operar las bombas de riego de agua. Mientras tanto, trabajaba en publicidad para mantener a su familia y ahorrar para la próxima etapa de Árbola.

“Estuvimos desde el 2003 hasta el 2009 creando la infraestructura. En mayo de 2009 hicimos la primera venta. Fue bien cuesta arriba, un camino de aprendizaje. Mucha gente en el camino me dijo que no era posible. Pero también aparecieron muchos que yo llamo milagros: gente que te ayuda, que aparece justo cuando la necesitas”, recuerda agradecida.

Por dos años, al negocio le fue bien, dentro de los vaivenes de un negocio nuevo. “Es fuerte porque no tienes control del clima ni del tiempo que le toma a las plantas crecer. Pero teníamos un producto excelente y los mejores clientes”, subraya. Entonces llegó la tormenta Irene en agosto. “Perdimos prácticamente todo. Toda el área de empaque se perdió. Se perdió la cosecha que estaba casi lista y un semillero completo”, lamenta Núñez.

Después de la tormenta, regresó a la finca lista para darlo todo por perdido; pero encontró que el marco del vivero estaba en pie. “Me dije: Árbola vive”, declara. Y empezó de nuevo.

Núñez ha aprovechado la necesidad de reconstruir como una oportunidad para llevar el negocio al próximo nivel, levantando un vivero adicional. Espera estar lista para volver a sembrar a principios de octubre y muy pronto retomar su ruta de entregas a clientes.

“Esto es un desafío tras otro. Pero yo digo que la vida es bella, que mientras estés vivo tienes alternativas y posibilidades. Emprender un sueño es algo que todos tenemos que hacer. Con eso crecemos. Se aprende de la vida, de encarar retos, de establecer relaciones con la gente. Si tienes el sueño es porque es realizable”, dice a modo de recomendación.

“Claro, requiere acción comprometida con esa visión. Hay que planificar y actuar con determinación y perseverancia”, sostiene.

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